Resulta que hace más o menos un mes anduve de salida fotográfica por San Telmo con la gente Fadu (ya soy todo un niño Fadu, paspartú, cartón, montar, cinta bifaz), y durante un momento de descanso, sentado en Defensa y Belgrano, me abordaron tres chicos (me recuerda una canción de Sabina, no pasaba de los veinte el mayor de los tres chicos...). Yo estaba con la Pentax de Ro, y los chicos me pidieron a ver si les sacaba una foto. Accedí, muy contento y soprendido por la simpatía de los pibes. Les saqué nomás, y el más chico no entendía que no podía ver la foto (no era digital, no era práctica, pero ¿quién dijo que el romanticismo es práctico?). Incluso miraba por el lente, por el visor, buscando la imagen. Le intenté explicar cómo funcionaba lo analógico, pero no entendió. Miraba por el visor y me mentía, me decía: -Sí, salió bien. Tengo seis fotos de los chicos, pero copié sólo ésta.
Me costó mucho la copia, ya que tiene veinte segundos en los chicos y como ciento veinte en el fondo.
Para la muestra finalmente seguí otra línea de trabajo, pero me quedó esta foto, que me encanta.
Al hacer las copias para la muestra de Exactas, pensé en una idea re linda, que era la de hacer copias digitales de la foto, para poder regalársela a los chicos, en muestra de agradecimiento, y para conectar onda, y finalmente conocer gente e historias, que fue el fin último por lo cual empecé fotografía este año.
Finalmente hoy fui para San Telmo a buscarlos. Qué celular ni celular (el colmo de la localización instanáea de personas, de la dependencia, de la completa certidumbre en todo momento de la posición de una persona). Redescubrí métodos muy antiguos de sacar fotos, y de encontrarme con la gente. Ni sé cómo se llaman, pero sé dónde encontrarlos. Todos los domingos en el mismo lugar. Y eso me parece que se perdió mucho.
Fui, y al principio no los encontré. Aproveché para pasear y para recordar cómo era el piso de la iglesia de San Pedro Telmo, que me quedó tan copada la foto. Me sentí un poco turista, y a la vuelta sí, me decidí a sacar la foto y empezar a buscar más seriamente a los chicos, incluso preguntando a los puesteros (no me acordaba ni la cara de la madre ni demasiado bien la de los chicos). No hizo falta, uno de los chicos me reconoció al instante (el de más a la izquierda). Le mostré la foto y quedó fascinado y re contento. Estuvimos charlando, le mostré otras fotos mías, y fue un gran ratito. Después me llevó con la madre, y la verdad parecen muy buena gente. Bastante humildes. Pero lo más lindo fue ver sus caras. ¡Incluso el pibe me pidió una foto mía de recuerdo!
La madre no tenía ninguna foto de los tres. Y eso es una picardía, porque no hay nada más lindo que tener una foto de tus tres hijos, acaso de las cosas más grandiosas que alguna persona puede llegar a tener.
Le pregunté si tenía mail, no tenía, para mandarle la foto. Pero un colega me lo pasó, y allí le enviaré la foto. Para que hagan todas las copias que quieran.
Además les voy a hacer una copia grande, y recién se me ocurrió también montársela en paspartú, como regalo de navidad. Hoy estaba con ganas de ver a Ro, por eso me volví temprano. Pero uno de los domingos de Enero voy a llevarles el presente, y quedarme tomando unas cocas con los chicos o unos mates con galletitas.
-Sabés dónde encontrarnos.
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Allí nos veremos.

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