
Un ejemplo magnífico de la contracara, la luz y la oscuridad, lo blanco y lo negro. Las dos caras de la misma moneda, siempre presentes en cada una de nuestras creaciones.
Me lo dieron ayer en el tren. ¡Qué lindo es viajar en los vagones, mirar por la ventanilla, ver la locomotora llegar desde la estación!
Además, sólo el transporte público ofrece estos pequeños detalles que brindan una pequeña sorpresa en nuestra vida cotidiana. También me puso de buen humor que fuera diciembre, que había un solazo, y llegar a Retiro y ver esos puestitos, la gente de clase media baja, la muchedumbre y la cumbia en los localcitos.
Esta excursión fue para comprarme el pasaje. ¡Ya se siente el aroma de la libertad! (Sí, ya sé, demasiado poético, pero bue, dejadme creer que soy un caballero de peto y espada)
En un rato rindo lineal.

1 comentario:
Es usted un caballero de peto y espada!
Sólo que temporalmente ubicado de manera equivocada.
El tren es una de las cosas más lindas que hay. Tiene una poética distinta; sin la frialdad del subte y con ese aire a otras épocas.
Sé que estás a full rindiendo y que luego te vas, así que cuando estés libre nos hablamos. Merde para tus exámenes!
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