7.19.2007

Chau negro (la puta que lo parió...)






Este es el primero de tres o cuatro posts dedicados al Negro. Un grande entre los grandes de este país. Se lo va a extrañar sin dudas...



Desde donde quiera que esté, estará mirando un buen partido de fútbol...



Murió el Negro Fontanarrosa



El genial escritor y humorista rosarino falleció hoy de un paro cardíaco, después de años de sufrir una enfermedad neurológica y degenerativa. Fontanarrosa era uno de los escritores más populares y queridos por los lectores argentinos, no sólo por su obra humorística sino también por su genial obra como cuentista y novelista.


Rosario. Roberto Fontanarrosa, el genial creador rosarino que se llegó a posicionarse como uno de los escritores y humoristas más populares de la Argentina , murió hoy a los 62 años, en su ciudad natal, rodeado del afecto de sus seres queridos y del que le prodigaron en los últimos años sus agradecidos lectores.
.
El “padre” de “Inodoro Pereyra” y “Boogie, el aceitoso” falleció como consecuencia de un paro cardíaco que marcó el epílogo del calvario que, siempre con buen ánimo, sobrellevó el escritor en los últimos años, a raíz de una extraña enfermedad neurológica y degenerativa.
.
A lo largo de más de 30 años, el “Negro” Fontanarrosa – un fanático acérrimo de Rosario Central– se destacó no sólo en el terreno del humor gráfico, donde inmortalizó a personajes como el perro Mendieta o la “china” Eulogia, sino también en sus quince libros de cuentos y novelas, que venía publicando desde 1981.
.
Su rol como creador que unía alta cultura y literatura popular también llegó a influir sobre otros ámbitos, como el teatro, con innumerables adaptaciones de sus cuentos, y el periodismo, en el que desembarcó de la mano del fútbol, una de sus grandes pasiones.
.
Fontanarrosa recibió en los últimos años de su vida diversos homenajes e, incluso, fue designado para clausurar el Congreso de la Lengua que se desarrolló en la Argentina.
.
Su carrera como humorista gráfico comenzó en 1968, cuando publicó su primera viñeta, en la que podía verse a un policía con su macana manchado de sangre roja, mientras refelexionaba: “No hay ninguna duda, eran comunistas”.

En 1971, dio a conocer por primera vez una historieta protagonizada por un agente secreto, que con los años se transformaría en el célebre “Boogie, el aceitoso”.
A partir de entonces, se destacaría en publicaciones como “Hortensia”, “Mengano” y “Satiricón”, lo que lo llevaría a publicar -a través de Ediciones de la Flor y en 1972- su primer libro de chistes gráficos, llamado “¿Quién es Fontanarrosa?”.
.
Luego, en 1973, comenzaría a colaborar en la contratapa del diario Clarín, que compartió en un primer momento con otros reconocidos humoristas como Caloi, Viuti, Tabaré, Altuna, Dobal, Ian, Rivero y Crist.
.
En 1976, Fontanarrosa le dio vida a Inodoro Pereyra, acompañado como es sabido por Mendieta y “ la Eulogia ”, y el talento allí desplegado llevaría a los integrantes del grupo cómico-musical Les Luthiers a convocarlo para colaborar en los guiones de sus espectáculos.
.
Recién en 1981, un libro suyo sin aporte gráfico, es decir puramente textual, fue publicado bajo el titulo de “Best Seller”, que al año siguiente tendría una secuela llamada “El área 18” .
Allí comenzaría una larga secuencia de quince títulos de cuentos y novelas, que ya alcanzaron dimensiones épicas y son material de lectura casi obligatoria por quienes se interesan en la literatura argentina.
.
En los últimos años, al “Negro” Fontanarrosa se le detectó una rara enfermedad degenerativa llamada Esclerosis Lateral Amiotrofica, que fue minando sus capacidades motrices, aunque él siguió ingeniándoselas para continuar con sus actividades.
.
Incluso, casi hasta último momento siguió concurriendo al bar “La sede”, heredero del mítico “Cairo”, donde nació la celebérrima “Mesa de los galanes”, que el propio Fontanarrosa se encargaría de inmortalizar en uno de sus indelebles libros.

1 comentario:

*...Cassandra...* dijo...

Por qué los buenos se nos van tan pronto?

El Negro era una de esas cositas familiares de la cultura nacional que te llenaban el alma de calor, viste? Leías una tira de Inodoro Pereyra en la VIVA a la mañana con el mate y te alegraba todo el domingo, o la charla que dio en el Congreso de la Lengua, o los cuentos maravillosos, o el fútbol...

Qué triste, loco, qué triste... Lo único que se me ocurre pensar es que por lo menos le puso fin a esa enfermedad espantosa.