Belleza.
Honestamente siempre me dio una curiosidad y una admiración cómo mediante sonidos o expresión corporal, o transformado un trozo de piedra se podía transmitir tantas cosas y de tanto contenido. Es imposible no conmoverse ante ciertas líneas, o ante ciertas melodías.
"El hombre es una perpetua víspera. Es lo que es, pero también lo que todavía no es. Vive inclinado hacia el futuro. Vive deseando y es él mismo su deseo.
El hombre se va a morir, pero tiene apetito de eternidad. El hombre es mortal y es esa tragedia la que lo hace libre, la que lo convierte en constante posibilidad. Posibilidad de caída o de salvación. El hombre se va a morir y por eso ama, y por eso escribe poemas.
Y tal vez el poetizar no sea más que un juicio sobre el carácter mortal del hombre. La poesía revela nuestra condición fundamental y esa condición es trágica.
Sin embargo, no debe pensarse que la poesía es una experiencia que luego va a ser traducida en palabras adecuadas. En verdad, las palabras mismas son la experiencia. La poesía es nombrar lo que no existía. Y ahora va a existir sólo por haber sido nombrado...."
Para los antiguos, el artista era apenas un instrumento de la diosa. La inteligencia, la destreza, el rigor de los aprendizajes, de poco servían sin la intervención de las musas. Por eso al comienzo de cada canto pedían explícitamente una ayuda sobrenatural invocando a la diosa:
canta diosa,
canta diosa,
la venganza fatal
de Aquiles de Peleo.
Conforme al mito griego, las musas son hijas de Zeus y de Mnemosine, es decir, la memoria.
Conforme al mito griego, las musas son hijas de Zeus y de Mnemosine, es decir, la memoria.
Zeus se unió a ella en Pieria durante nueve noches seguidas. Al cabo de un año, Mnemosine dio a luz a sus nueve hijas. Las musas son las cantoras divinas, cuyos coros e himnos deleitan a los dioses. Pero, principalmente, presiden el pensamiento en todas sus formas. Ellas dictan a los reyes palabras convincentes para aplacar las riñas y restablecer la paz y, por supuesto, inspiran a los poetas y les señalan los procedimientos artísticos más adecuados.
Desde la época clásica, se impone la cifra de nueve, admitiéndose generalmente la lista que sigue: Calíope, la primera de todas, en dignidad. Y después: Clío, Polimnia, Euterpe, Terpsícore, Erato, Melpómene, Talía y Urania.
Paulatinamente a cada una se le fue asignando una función determinada. A Calíope se le atribuye la poesía épica; a Clío, la historia; a Polimnia, la pantomima; a Euterpe, la flauta; a Terpsícore, la poesía ligera y la danza; a Erato, la lírica coral; a Melpómene, la tragedia; a Talía, la comedia; a Urania, la astronomía.
Las musas no tienen ciclo legendario propio. Son únicamente personificación de conceptos abstractos.
Desde la época clásica, se impone la cifra de nueve, admitiéndose generalmente la lista que sigue: Calíope, la primera de todas, en dignidad. Y después: Clío, Polimnia, Euterpe, Terpsícore, Erato, Melpómene, Talía y Urania.
Paulatinamente a cada una se le fue asignando una función determinada. A Calíope se le atribuye la poesía épica; a Clío, la historia; a Polimnia, la pantomima; a Euterpe, la flauta; a Terpsícore, la poesía ligera y la danza; a Erato, la lírica coral; a Melpómene, la tragedia; a Talía, la comedia; a Urania, la astronomía.
Las musas no tienen ciclo legendario propio. Son únicamente personificación de conceptos abstractos.
Creo personalmente que el mito de las musas es hermoso. Es cierto. Existen, uno no está en sí cuando se inspira. Ni el mismo Freud le pudo dar una explicación. Irracionalismo puro
Sigue Dolina...
"La musa secreta, la musa individual e intransferible de todo poeta, es la mujer amada. El poeta inspirado se conecta con la diosa sólo a través de una mujer en la que ella reside. Es que un poeta verdadero se enamora absolutamente y su amor sincero es para él la encarnación de la musa. Ella es la única que conoce y nos hace conocer la música buscada.
Pero hay más: encontrar a la mujer amada es también construirla. El objeto de nuestro amor es, al menos en parte, una creación nuestra. Amar es inventarse cada día. Creamos con nuestra imaginación a la musa que ha de venir a ayudarnos en nuestras creaciones. Y otra vez aparece esa extraña mezcla de lo propio y de lo ajeno que es el hombre. El hombre persiguiéndose a sí mismo, el hombre estirado hacia el gris porvenir que aún no es. La voz que viene de afuera viene también de adentro. El rasgo más individual de nuestro ser viene también de afuera. Y en el trascartón, esperando, dando a nuestra inspiración el tiempo exiguo de las payadas, está la muerte, que es la otra o la misma musa, la que estuvimos buscando toda la noche."

2 comentarios:
yo creo es imposible saber si hay una voluntad creadora del universo. así que por ahora creo en el universo y estoy abierto a lo que haya detrás de él. (we may be just a little bang in someone else's universe)
pero bueno, me fui de tema, decía que creo en el universo, en la unidad, en una fuerza en la naturaleza que relaciona todo. pero también creo que los seres humanos somos intermitentes y sólo a veces percibimos esa unidad, por eso creo que un artista debe buscar restaurar la unidad hombre-mundo. Retratar esos momentos de unidad.
así, esos se "retratos" se convierten a su vez en musas.
pero sí estoy de acuerdo en las cualidades del ser amado como musa. porque justamente cuando uno lo desborda el sentimiento amoroso, se funde. y fundido puede unirse.
sólo un esbozo de una teoría que aún tengo que organizar mejor.
Me olvidaba,
función del filósofo, el artista o el científico (en cada uno hay siempre algo del otro) es eso:
restaurar la unidad hombre-mundo.
tarea dificil en un mundo alienante como el de hoy en día.
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